viernes, 14 de octubre de 2011

ERUPCIÓN VOLCÁNICA EN LAS COSTAS DE LA ISLA DE EL HIERRO

LaProvincia-DiariodeLasPalmas

Un amplio recorrido de la mano del magma, desde que se gesta en el manto de la Tierra hasta que sale por la boca eruptiva y añade una nueva huella geológica a la superficie marina o terrestre





EL VOLCÁN EN CINCO PASOS


CIRA MOROTE MEDINA La Tierra habla. Todos los días. Está viva y se mueve. Más en unas islas volcánicas como las Canarias. El corazón del Archipiélago está hecho de fuego, los materiales del manto viscoso en el que flotan los continentes suben de vez en cuando a la superficie para recordar a los seres humanos lo pequeños que son frente a la naturaleza. Pero, ¿cómo nace y se desarrolla un volcán? El proceso es fascinante.

1El origen. El planeta está formado por capas concéntricas que parten del núcleo hasta la superficie, como si de una cebolla se tratara. La capa más superficial es la corteza y es en la que se apoyan los continentes y los océanos. La corteza, dividida como una especie de puzle en lo que se llaman placas tectónicas, flota sobre la siguiente capa, el manto, donde está el magma, un mar de materiales incandescentes que tienen todo el protagonismo en una erupción. El magma, entre otras cosas para enfriar el planeta, busca emerger a la superficie. En su ascenso se encapsula en las cámaras magmáticas, donde acumula presión hasta que tiene que salir.

2El ascenso. Cuando la presión es la suficiente, el magma busca una vía de ascenso por lo que se llama la chimenea, un conducto vertical por el que asciende. En este momento, los sismógrafos ya no captan los sismos que preceden a la erupción, sino los tremores, movimientos asociados al magma, que son el anuncio de la salida de los materiales. El volcanólogo del CSIC Juan Carlos Carracedo pone un ejemplo muy ilustrativo de lo que son los famosos tremores. "Es como cuando usted pone el oído en una tubería por la que sube agua". El magma puede encontrar otros conductos de salida, otras grietas cuya huella quedará en las faldas del volcán en forma de pequeños conos.

3Los gases. Las erupciones generan fundamentalmente tres tipos de productos, que salen por la boca o cráter. Las primeras que afloran a la superficie son las emanaciones gaseosas, es decir, la fase volátil del magma que se escapa a la atmósfera o al mar si la erupción es submarina. Estas emanaciones están constituidas fundamentalmente por H2O, CO2 y otros gases, entre los que están los gases sulfurosos, responsables, en el caso de El Hierro, del color verdoso que ha adquirido la mancha del Mar de las Calmas. El olor a azufre alertó a muchos habitantes de La Palma de la erupción del Teneguía, y está marcando las últimas horas del volcán que se está gestando en la Isla del Meridiano.

4La lava. Hasta el momento de la salida, todos los tipos de volcanes se comportan de manera semejante, cambiando simplemente la viscosidad de los materiales y los gases que los acompañan. Pero no pasa lo mismo si la erupción es submarina que si se produce en tierra, lo que se llama una erupción subaérea. En el caso de El Hierro, se pueden dar los dos escenarios, puesto que la fisura que ha dado paso al magma en el mar, se encamina hacia tierra. Eso sí, todos coinciden en que cuando el magma aflora, ya no se llama magma, sino lava. En una erupción submarina, como ya ha explicado este periódico, tiene mucha importancia la profundidad a la que se desarrolle. A mil metros, la presión tiende a almohadillar las lavas, que se quedan como una ristra de chorizos de Teror de piedra, absolutamente inofensiva. A cien metros, la combinación del agua y la lava provoca una fuerte explosión. En el caso de una erupción en tierra, las lavas se precipitan por la falda de la montaña, aunque con diferencias según la composición de los materiales. En Canarias, el paisaje está dibujado por las coladas de lava, que han dejado su rastro como lenguas de piedra que recuerdan el pasado geológico de las Islas. En el Archipiélago el volcanismo es tranquilo, casi turístico, como demuestra el ejemplo del Teneguía, en La Palma, el año 1971. Eso se debe a la composición de sus lavas. Las más fluidas son las que forman edificios de pendiente suave y no son nada explosivas. Las más viscosas son altamente explosivas, porque se acumulan como el tapón de una botella hasta que la presión las hace saltar por los aires. El caso canario es un ejemplo intermedio, es el llamado volcanismo estromboliano. Las lavas se deslizan por las faldas a un ritmo lento y no ocupan tanta extensión como ocurre con las lavas más fluidas, las de los volcanes de Hawai, por ejemplo.

5 Los piroclastos. Son originados por la proyección al aire de fragmentos de lava fundida de diverso tamaño, arrojados con trayectorias balísticas en fases explosivas. En caso de un volcán submarino, los piroclastos se dan en el que se genera a cien metros de profundidad, una vez ha construido el edificio y está a diez metros de la superficie. En ese momento, lanza estos proyectiles de piedra que tienen distintos tamaños. Los materiales piroclásticos son muy abundantes en las erupciones estrombolianas canarias. Tienen distintos nombres según sus tamaños. Por orden de menor a menor, las cenizas (2 milímetros), el lapilli o picón (de 2 a 64 milímetros) y las bombas o escorias (mayores de 64 milímetros).

Si, finalmente, el volcán herreño se hace visible, será una oportunidad única de disfrutar de una clase de geología gratis.

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